¿Por qué términos merece la pena empezar?

Por tres: valor (la familia), bolsa (el lugar) y negociación (el proceso). Quien maneja esas tres palabras con soltura tiene el esqueleto en el que encajar casi todo lo demás.

Valor: la familia general

«Valor» suena a formularios y carpetas, pero significa algo sencillo: un activo financiero que incorpora un derecho. Una acción es un valor; un bono también; lo mismo cabe decir de las participaciones de un fondo de inversión. El término aparece constantemente porque engloba a toda la familia de derechos negociables.

Para empezar basta esta regla: un valor es un derecho registrable que puede negociarse en un mercado. La acción incorpora la participación en una empresa; el bono, el derecho a que te devuelvan el dinero más intereses. La palabra colectiva resulta útil cuando lees en la prensa que «los valores españoles cayeron»: casi siempre se refieren al conjunto del mercado. En España, por cierto, los valores cotizados no son títulos físicos, sino anotaciones en cuenta.

¿Al portador o nominativas?

En otros países se distingue entre títulos al portador y nominativos. En España esa discusión está casi superada para quien invierte en bolsa: desde finales de los años ochenta, las acciones cotizadas se representan mediante anotaciones en cuenta y su titularidad queda registrada en la Sociedad de Gestión de los Sistemas de Registro, Compensación y Liquidación (Iberclear). El detalle importa poco al empezar, pero conviene saberlo porque aparece en los formularios.

Bolsa: el lugar del mercado

La bolsa es el mercado organizado donde se negocian los valores. Como edificio existe —el Palacio de la Bolsa de Madrid, en el paseo del Prado, es su imagen clásica—, pero hoy la negociación es sobre todo electrónica. Lo esencial permanece: un mercado con reglas donde la oferta y la demanda se encuentran y producen un precio, la cotización.

En España hay cuatro bolsas —Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia— conectadas por el SIBE, la plataforma electrónica de BME (Bolsas y Mercados Españoles). Todo lo que ocurre en ellas está supervisado por la CNMV, la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Para quien empieza, «operar en bolsa» significa simplemente comprar o vender un valor a través de un intermediario mientras el mercado está abierto.

Importante

El inversor particular rara vez acude directamente al mercado: da la orden a su banco o a un bróker registrado, y es esa entidad quien la envía al centro de negociación.

Negociación: el proceso

Negociar es comprar o vender valores. La palabra aparece en mil combinaciones: mercado, horario de negociación, volumen negociado. Cuando la leas, imagina a alguien comprando una acción y a otra persona vendiéndosela a un precio que ambas aceptan.

Una orden es la instrucción concreta para comprar o vender. Se cursa al banco o al bróker, y su destino depende del tipo que elijas. Los tres más habituales:

  • Orden a mercado: se ejecuta al mejor precio disponible en ese momento.
  • Orden limitada: solo se ejecuta si se alcanza el precio que fijas.
  • Orden stop: salta cuando la cotización cruza un umbral que defines.

Cuenta de valores y custodia

Las acciones compradas hay que guardarlas en algún sitio: ese sitio es la cuenta de valores (también llamada depósito de valores), que se abre en un banco o bróker. La cuenta refleja qué títulos tienes, cuántos y a qué coste los adquiriste. Sin cuenta de valores no hay compra directa de acciones posible.

Por la custodia se suele pagar una comisión. Forma parte de los costes que conviene conocer desde el principio, aunque muchos intermediarios la han reducido o suprimido.

Otras palabras que aparecen enseguida

Junto a los tres conceptos básicos, en casi toda conversación sobre acciones asoman algunos acompañantes. Los listamos sin profundizar; cada uno tiene su sitio en el glosario.

  • Cotización: el precio al que se negocia una acción en cada momento.
  • Dividendo: la parte del beneficio que una sociedad puede repartir entre sus accionistas.
  • Diversificación: repartir la inversión entre varios valores.
  • Emisor: quien emite el valor, por ejemplo una sociedad anónima cotizada.
  • Valor nominal: la cifra formal que consta en los estatutos por acción; no confundir con la cotización.

¿Cómo se lee una noticia bursátil?

Un buen test del vocabulario nuevo es el teletipo financiero. Si lees «Iberdrola cerró a 13,42 euros tras confirmar que mantendrá el dividendo», entiendes dos cosas: la cotización al cierre de la sesión fue 13,42 euros y la empresa ha señalado que no recortará la retribución al accionista. De tres conceptos sale una imagen completa.

Malentendidos frecuentes

El terreno de los principiantes está lleno de mitos. Los más repetidos:

  • «La bolsa es un casino.» Es un mercado organizado y supervisado; el uso que cada cual haga de él es otra historia.
  • «Operar es siempre rápido.» Una orden puede ejecutarse en segundos, pero las decisiones de inversión necesitan tiempo.
  • «Valor y acción son sinónimos.» La acción es una especie del género: no todo valor es una acción.

¿A quién le sirve este artículo?

A quien piensa en acciones por primera vez en su vida: porque ha recibido una herencia con valores, porque quiere complementar su ahorro de cara a la jubilación o simplemente porque desea entender qué dice la sección de economía del periódico.

Quien empieza a trabajar

Construir vocabulario antes de que entre en juego el primer sueldo ahorrado.

Herederos y donantes

Poder situar y entender una cuenta de valores recibida.

Quien lee las noticias

Seguir la información de bolsa sin buscar cada palabra en el diccionario.

Con los tres conceptos básicos —valor, bolsa y negociación— interiorizados, se puede profundizar con calma. El siguiente paso natural es una visión más amplia de los fundamentos: cotización, valor nominal, derecho de voto y cómo se relacionan. Ahí lleva el compendio de fundamentos de la inversión en acciones.

Aviso: este artículo es contenido educativo para entender conceptos y relaciones. No constituye asesoramiento de inversión ni recomienda la compra o venta de valores concretos.